HAZEN

A finales del S XVIII las tropas napoleónicas derrotaban a la Primera Coalición (Austria, Prusia, Reino Unido España y Piamonte), comenzando así su expansión por Europa. Las tareas de avituallamiento de las tropas y el mantenimiento de las armas y el material requerían del constante trabajo de un gran número de carpinteros que pasaban así a formar parte de los ejércitos. Algunos de ellos eran, además, maestros constructores de pianos.

Puede ser que Jan o Johannes (Juan) Hosseschrueders (1779-1850), originario de Woensdrecht, Holanda, fuera uno de estos artesanos de la madera que, cansado de deambular con los ejércitos de Napoleón, decidió instalarse en España. Llegó a Madrid en 1802 y trabajó en la fábrica de pianos de Francisco Fernández hasta 1814, año en el que decide emprender su aventura en solitario .

Así fue el origen de la casa HAZEN y su colección con la fundación de la Fábrica de Pianos Hosseschrueders, en el número 12 de la madrileña Calle de Hortaleza, donde se situaba el gremio de los pianistas, como eran por entonces conocidos los constructores de pianos.

El romanticismo predominante a principios del XIX, hacía del piano el instrumento favorito de la aristocracia y la pujante burguesía nacional. Esto, junto con el virtuosismo de Juan Hosseschrueders impulsó el negocio, por lo que en 1820 se trajo a sus sobrinos Juan (1796-1872) y Pedro (1803-1851) Hazen Hosseschrueders, pasando nuestra empresa a denominarse Hosseschrueders y Sobrinos.

La llegada de los sobrinos Hazen supone la expansión de nuestra empresa. Principalmente la producción era de pianos de mesa, pero a partir de 1828 comenzamos a fabricar arpas. En esa época, Fernando VII y posteriormente Isabel II impulsan las ferias y exposiciones de productos industriales españoles, en los que nuestra empresa alcanza importantes premios y distinciones.

En 1830 Juan Hosseschrueders decide volver a Holanda dejando la fábrica y taller a sus sobrinos. Comienza la marca HAZEN.
En los años sucesivos, tras el fallecimiento de Fernando VII en 1833 se produce una profunda crisis económica que supone el cierre de numerosos constructores de pianos y en 1872 fallece Juan Hosseschrueders, nuestro fundador.

Juan Hazen Álamo (-1945) es un reputado restaurador y artesano, nieto de Juan Hazen, que comienza a dirigir la empresa en 1874. Bajo su mando y con el espíritu emprendedor que preside esta casa, ampliamos nuestros servicios de almacén y alquiler de pianos con el taller de reparación y posterior venta. En 1880 nos trasladamos a la Calle Fuencarral, 55, donde permaneceríamos unos 90 años.

El final del S. XIX y los comienzos del XX fueron años de bonanza para nuestra empresa, con la incorporación de las últimas innovaciones del momento como pianolas, autopianos y pianos eléctricos. Ya entonces contábamos entre nuestros apreciados clientes a los principales intérpretes y compositores nacionales y extranjeros como Manuel de Falla (1876-1946) o Arthur Rubinstein (1887-1982) ya que en 1932 trajimos el primer piano gran cola de España, concretamente un Stenway & Sons D274 a disposición de artistas y entidades.

Con el estallido de la Guerra Civil en el 36 todo el comercio nacional e internacional se paralizó. Y aunque fue duro, gracias al esfuerzo de toda la familia Hazen nuestra empresa poco a poco retomó su actividad, más orientada ahora al comercio y distribución de pianos y otros instrumentos musicales. En 1945 Juan Hazen fallece, heredando la dirección de HAZEN su hijo Félix Hazen Gil, quien nos deja prematuramente en 1947. Es en este momento cuando la empresa toma el impulso necesario para convertirnos en la moderna HAZEN al tomar las riendas del negocio Félix Hazen García.

Con Félix Hazen García se establecen fuertes alianzas comerciales con los más importantes fabricantes mundiales, como por ejemplo el acuerdo comercial con Yamaha de 1962. Como parte importante del proceso innovador, en 1975 inauguramos la actual sede de Las Rozas y pasamos a tener la denominación actual HAZEN DISTRIBUIDORA GENERAL DE PIANOS, S.A.

En la actualidad, la sexta generación de la familia HAZEN, con Cristina Hazen al frente, continúa su aventura empresarial con el orgullo de contemplar sus 2 siglos de su historia y con el compromiso y la obligación de perpetuar el legado familiar. Para ello, HAZEN apuesta por la mejor atención comercial y la continua innovación tanto en producto como en canales de venta.

HAZEN, en definitiva, es un gran ejemplo de empresa familiar española de éxito. Con 200 años de tradición y experiencia; con la fortaleza suficiente para seguir cumpliendo día a día nuestra razón de ser: Hacer llegar la Música a todo aquel que quiera acercarse a ella.

FUNDACIÓN HAZEN HOSSESCHRUEDERS

Desde la llegada de Juan (Jan) Hosseschrueders a Madrid hasta nuestros días este bello instrumento ha entrado permanentemente en nuestra casa, y le hemos dedicado nuestro esfuerzo, y nuestro saber hacer, como empresa familiar que durante 6 generaciones es trasmisora de valores y con voluntad de servicio a todo lo relacionado con la música y los músicos.

No podemos por tanto dejar de cuidar, mimar e investigar los secretos que encierra este mecanismo de cuerda percutida y el sonido que produce la acción de los macillos sobre las cuerdas, desde su punto de vista como objeto mecánico, como objeto decorativo y como perfecto instrumento musical de gran dificultad de interpretación , el más grande de los instrumentos, y el más solitario, ya que se enfrentan solos piano y pianista en el escenario.

Conscientes de la importancia del legado acumulado a lo largo de todo este tiempo, la familia HAZEN constituyó en 1991 la Fundación Hazen Hosseschruedes.

Desde la Fundación organizamos y colaboramos en numerosas actividades relacionadas con el piano y los pianistas, siendo nuestro objetivo principal la conservación, protección, mejora y difusión de la Colección HAZEN del Piano y la contribución de la familia HAZEN Hosseschrueders a la historia musical española.

A día de hoy, nos atrevemos a asegurar que nuestra Colección es la mejor de Europa relativa al piano y por este motivo utilizamos muchos de sus pianos en actividades relacionadas con la construcción, restauración y estudio del mecanismo del piano y las distintas escuelas de construcción.

Otra actividad importante de la Fundación es la catalogación y conservación del Archivo de la Colección HAZEN del Piano que cuenta con reveladores documentos sobre la historia musical, económica y social de España.

Además, desempeñamos una importante labor filantrópica a través del patrocinio de premios y la concesión de becas.

FÉLIX HAZEN GARCÍA

Con Félix Hazen García, HAZEN alcanzó su dimensión actual pasando de ser una industria tradicional a una empresa diversificada con sólidos acuerdos comerciales con las principales firmas del sector. Presidente de HAZEN desde 1957 y creador de la Fundación HAZEN Hosseschrueders en 1991, la Colección HAZEN del piano no sería posible sin su tesón y la perseverancia. Como él mismo nos recordaba, el origen de la Colección, al igual que otros grandes descubrimientos, fue fruto del azar. En 1970, se produjo un trágico suceso al hundirse un edificio aledaño a la sede de HAZEN en la calle Fuencarral de Madrid, por lo que el Ayuntamiento ordena la demolición de varios edificios colindantes, siendo uno de ellos nuestra sede. En una de las inspecciones previas, Féliz Hazen García encuentra un bulto en un recóndito rincón de una buhardilla, envuelto en papel de estraza y con kilos de polvo. Se trataba de un magnífico piano de mesa firmado por Hosseschrueders y fechado en 1807.

Este descubrimiento fue el germen de la Colección HAZEN del piano, que en la actualidad cuenta con cerca de 50 piezas, siendo algunas joyas únicas como un Broadwood idéntico al que tocara Beethoven o un emblemático Colorao de Steinway

“El amor por el piano transmitido por mis antecesores, éste es el mejor legado que debe quedar para el desarrollo de nuestra firma y por supuesto la ilusión por la divulgación del conocimiento musical y la confianza en las nuevas promociones de músicos. Estas son las razones que me animaron a crear la Colección del Piano, como tributo a mis mayores, como estímulo para las generaciones futuras.”
Félix Hazen García